jueves, noviembre 30, 2006

ET.: go home!!

"100.000 km tras los Ovnis" es el título de un libro que tengo en mi biblioteca pero que nunca leí. Tampoco recuerdo quién lo escribió, pero hace unos meses me encontré de repente con el nombre del autor en algún lado (mi memoria anti-Funes no me deja acceder a esa información).
La historia es que, cuando era pequeña, me obsesionaban algunos de estos temas, a saber:
- los ovnis (me encantó el video sobre el caso Roswell que vino con una entrega de Muy Interesante o Conozca Más, ambas publicaciones que asiduamente consumíamos en mi casa)
- las pirámides (y su posible vinculación con los anteriores - y el video que también vino con las revistas),
- los dinosaurios,
- las 7 maravillas del mundo,
- los libros de aventuras (Salgari, Conan Doyle, Verne, Stevenson, entre mis preferidos),
- y los grandes viajes (y viajeros).
Entonces tenía ocho años y el deseo de convertirme en arqueóloga era mi razón de ser. Con los años me encontré sentadita, revisando las carreras que podría estudiar y Arqueología pasaba de largo, tanto como cualquier otra profesión que relegaba. Una vez, una de mis tres abuelas me dijo: "los arqueólogos se mueren de hambre" y que "no era un mundo de aventuras a lo Indiana Jones" como yo creía (descuento que a esta altura dedujeron que las películas de Indy se cuentan entre mis preferidas, sobretodo la tercera!). Bien, pues ese día cambió - y signó - mi destino. Esas palabras resonaron en mí y la vocación cedió ante la presión de un mundo que yo consideré más "real". Una pavada.
A continuación, como en un intento de volver a aquellos temas que tanto me apasionaron alguna vez, y en clara reivindicación de esos fenómenos, reproduzco una nota que salió en Clarín y me pareció graciosa. Y me queda pendiente el paseo por el Cerro Uritorco.




Develando el misterio (Clarín dixit)







La dimensión aún desconocida

El pasado fin de semana se celebró el Congreso Mundial OVNI de Buenos Aires, el primero en Argentina. Conclusiones y novedades de un encuentro del tercer tipo.

- ANFITRION DE LUJO. Fabio Zerpa, una eminencia en el tema, estudia el fenómeno desde hace 47 años.
- MONSEÑOR CORRADO BALDUCCI. Ex asistente personal del Papa Juan Pablo II, esbozó una interesante teoría desde Italia.

fasoza@claringlobal.com.ar
La cita - La ufología crece y no sólo en el aspecto cuantitativo de adeptos, sino también en logros, recopilaciones y nuevas teorías que buscan develar la realidad detrás del mito. Esto se pudo confirmar en el primer Congreso Mundial OVNI en tierras porteñas, cuando especialistas y aficionados se dieron cita en el teatro Coliseo. El mismo fue organizado por Xendras –eventos relacionados con la apertura de conciencia- y contó con gran aceptación del público y figuras del ambiente: dos cosmonautas rusos, un astronauta norteamericano, un asesor de la NASA, un prelado del Vaticano, varios contactados e investigadores, entre ellos el historiador, psicólogo, sociólogo y parapsicólogo Fabio Zerpa, una eminencia.
Avistamiento de primicias: "Lo que más me interesa es el éxito cultural del encuentro. Y me impresionaron muchísimo las novedades que se presentaron. Por ejemplo el film de la cosmonauta rusa, Marina Popovich, que descubre públicamente a los ovnis submarinos y se ve cómo le tiran bombas de profundidad a esas luces extrañas localizadas muy cerca del polo Norte, una de las entradas al mundo subterráneo de las ciudades intraterrenas. También, lo de su compatriota Alexander Balandin, que por primera vez mostró los 40 días adentro de una estación orbital. Creo que todo fue muy bueno y que cada uno de los doce disertantes hablamos de algo nuevo", dijo a modo de balance Fabio Zerpa para Clarín.com. Entre las opciones más llamativas, un representante de la NASA habló sobre las profecías Mayas y de cómo se están haciendo realidad hoy en día. Silvia Simondini, investigadora y creadora de la organización científica Visión Ovni, mostró el fenómeno de luces en la laguna del pescado de Victoria (Entre Ríos)–presentó un video filmado por ella- y las características de la rara mutilación de ganado, que alimenta la teoría de utilización de energía microonda a niveles desconocidos. "No sabemos de qué se trata, pero se suele pensar que estamos observados por una sola civilización y yo creo que tenemos más de una visitando nuestro planeta", comentó la científica. Además, destacó la falta de apoyo por parte del gobierno: "Me duele que las Fuerzas Armadas de Chile y Uruguay nos ofrezcan sus laboratorios y acá nada. Quiero que se den cuenta de que hay gente seria trabajando y que esto no es ciencia ficción: yo muestro evidencia a partir del trabajo de campo que realizo".
Relaciones ovnipotentes - Un capítulo aparte merece la llamativa teoría de que los ángeles de ayer son los extraterrestres de hoy, expuesta por un representante de la Iglesia católica. El Monseñor Corrado Balducci, un demonólogo, exorcista, escritor y ex-asistente del Papa Juan Pablo II sobre temas paranormales, alegó que no hay ningún conflicto entre creer en los extraterrestres y la religión cristiana. "Una incredulidad generalizada terminaría con el testimonio humano. Teológicamente, la habitabilidad de otros planetas además de ser posible, verosímil y probable, es deseable: no sólo por la habilidad creadora de Dios, sino porque estos seres están para ayudarnos, ante la creciente falta de religiosidad del mundo", afirmó el religioso. Y continuó: "El hombre es la última escala en los seres y quién sabe en cuántos otros mundos habrá quienes no pecaron nunca. No se puede dudar sobre la existencia de otros mundos habitados y que estos seres son personas como nosotros: de cuerpo y alma".
ET: tenés teléfono - El fenómeno sigue manteniendo todo ese halo de misterio característico y que lo hace funcionar aún al encontrarnos sin certezas y a pesar de todos los progresos hechos hasta la fecha. Intraterrestres o extraterrestres, si estos seres existen... ¿cuándo será posible el contacto? "A fines de los '70, el doctor James Mc Donald me dijo: 'tenemos que prepararnos para el contacto con otras civilizaciones, será en el siglo XXI'. Yo en ese entonces dudaba de sus palabras, pero ahora tengo la total certeza, porque estamos preparándonos... No es que los extraterrestres van a contactarnos a través del sistema de invasión que tenemos tan arraigado culturalmente, sino que cuando avancemos cultural y espiritualmente, se va a producir ese contacto", asegura Zerpa. Por su lado, Simondini descree sobre la posibilidad del contacto y le afirma a Clarín.com que le "da la impresión de que contactarnos con ellos es lo mismo que nosotros queriendo hablar con las hormigas. Son indiferentes hacia el ser humano. Yo estuve cerca del fenómeno en los campos, he visto seres que están fotografiados y filmados, pero no tienen ningún interés en relacionarse. A la parte mística que dice tener contactos la acepto y respeto mucho, pero a mí no me ocurrió. Trato de evidenciar científicamente lo que me puede brindar la investigación".
Creer o no creer... esa es la cuestión - Desde la inherencia de la sigla (OVNI = Objeto Volador No Identificado) hasta la palabra de los especialistas y de los contactados, el fenómeno tiene vida para rato y no hay dudas de su existencia: lo que varía son las interpretaciones posibles. Están los que creen que el contacto está cerca, los que prefieren ser cautelosos y los que directamente descreen de todo. Lo cierto es que el Congreso en Buenos Aires también mostró la preocupación por la manera en que el hombre se relaciona con la naturaleza. Con respecto a esto, Zerpa concluye de una manera bastante enigmática: "Hay un llamado al pensamiento, al corazón y a la cultura del ser humano, que tiene que cambiar inexorablemente. En estos 47 años de investigación, el cambio cultural es muy grande, pero hay que profundizarlo y creo que va a ser posible por el extraordinario cambio planetario que vendrá después del 2012 y el 2025. No sólo será geográfico y climatérico, sino también espiritual.
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NdR: Gracias Clarín por tanta magia...

jueves, noviembre 16, 2006

Báthory fílmico

Continuando con la research on Báthory y haciéndome de las herramientas a mi disposición, cuelgo un videíto del Youtube que homenajea a la Condesa y sus alrededores.

martes, noviembre 14, 2006

Condesa Báthory

La condesa Báthory nació en 1650 en Transilvania, en el seno de una de familia rica e influyente. Recibió una cuidada educación, especialmente para una mujer y para esa época: Erzébet dominaba el Húngaro, el Latín y el Alemán, mientras que la mayoría de los nobles húngaros de entonces apenas si sabían escribir. A los 16 años fue casada con Ferenc Nadasdy, miembro de una familia también prestigiosa, pero menos adinerada e influyente que la Bathory. Erzébet eligió conservar su nombre aún después de casada. En su lugar, Ferenc sumó Bathory al suyo.
La joven condesa administró su castillo con una disciplina de hierro, y sus castigos eran brutales, por decir poco, cuando no era ella quien torturaba, sentada en su trono, observaba como lo hacían su sirvientas más cercanas.Prosiguió sus abusos y asesinatos durante años, especialmente luego de la muerte de su esposo, y de su amiga Darvulia. Esta última, aparentemente amante de Erzébet, participaba activamente en las torturas, e incluso enseñó a la condesa nuevas técnicas. Pero también cuidaba que las víctimas fueran siempre sirvientas y campesinas, a quienes en esa época un noble podía tratar como quiciese. Tras su muerte, Erzébet perdió toda precaución, y comenzó también a raptar y torturar a jóvenes nobles.
Sus actividades no podían seguir ignoradas, y, sumadas a razones políticas, llevaron a que fuera arrestada y llevada a juicio en 1611. Erzébet y sus sirvientas fueron encontradas culpables; dos de ellas fueron torturadas y quemadas, otra decapitada. La condesa escapó de la pena de muerte gracias a su estatus aristocrático, pero fué emparedada en su propia cámara de tortura, donde murió tres años más tarde.
Es imposible saber cuánto exactamente de verdad hay en las historias que circulan acerca de la "condesa sangrienta". Su historia se convirtió en leyenda aún en su propia época. A pesar de que no hay testigos, se cuenta que la condesa tomaba baños de sangre de muchachas para mantenerse joven, o que mordía y arrancaba la carne a las jóvenes mientras sus sirvientas las sujetaban. Aún si se trata de exageraciones, la ferocidad inusitada de sus atrocidades han despertado la curiosidad de muchos escritores y artistas.

[...] Un conocido filósofo incluye los gritos en la categoría del silencio. Gritos, jadeos, imprecaciones, forman una "sustancia silenciosa". La de este subsuelo es maléfica. Sentada en su trono, la condesa mira torturar y oye gritar. Sus viejas y horribles sirvientas son figuras silenciosas que traen fuego, cuchillos, agujas, atizadores; que torturan muchachas, que luego entierran. Como el atizador o los cuchillos, esas viejas son instrumentos de una posesión. Esta sombría ceremonia tiene una sola espectadora silenciosa.


Durante seis años la condesa asesinó impunemente. En el transcurso de esos años no habían cesado de correr los más tristes rumores a su respecto. Pero el nombre Báthory, no sólo ilustre sino activamente protegido por los Habsburgo, atemorizaba a los probables denunciadores.
Hacia 1610 el rey tenía más siniestros informes -acompañados de pruebas- acerca de la condesa. Después de largas vacilaciones decidió tomar severas medidas. Encargó al poderoso palatino Thurzó que indagara los luctuosos hechos de Csejthe y castigase a la culpable.
En compañía de sus hombres armados, Thurzó llegó al castillo sin anunciarse. En el subsuelo, desordenado por la sangrienta ceremonia de la noche anterior, encontró un bello cadáver mutilado y dos niñas en agonía. No es esto todo. Aspiró el olor a cadáver; miró los muros ensangrentados; vio "la Virgen de hierro", la jaula, los instrumentos de tortura, las vasijas con sangre reseca, las celdas -y en una de ellas a un grupo de muchachas que aguardaban su turno para morir y que le dijeron que después de muchos días de ayuno les habían servido una cierta carne asada que había pertenecido a los hermosos cuerpos de sus compañeras muertas...
La condesa, sin negar las acusaciones de Thurzó, declaró que todo aquello era su derecho de mujer noble y de alto rango. A lo que respondió el palatino: ...te condeno a prisión perpetua dentro de tu castillo.
Desde su corazón, Thurzó se diría que había que decapitar a la condesa, pero un castigo tan ejemplar hubiese podido suscitar la reprobación no solo respecto a los Báthory sino a los nobles en general. Mientras tanto, en el aposento de la condesa fue hallado un cuadernillo cubierto por su letra con los nombres y las señas particulares de sus víctimas que allí sumaban 610... En cuanto a los secuaces de Erzsébet, se los procesó, confesaron hechos increíbles, y murieron en la hoguera.
La prisión subía en torno suyo. Se muraron las puertas y las ventanas de su aposento. En una pared fue practicada una ínfima ventanilla por donde poder pasarle los alimentos. Y cuando todo estuvo terminado erigieron cuatro patíbulos en los ángulos del castillo para señalar que allí vivía una condenada a muerte.


Así vivió más de tres años, casi muerta de frío y de hambre. Nunca demostró arrepentimiento. Nunca comprendió por qué la condenaron. El 21 de agosto de 1614, un cronista de la época escribía: Murió al anochecer, abandonada de todos.
Ella no sintió miedo, no tembló nunca. Entonces, ninguna compasión ni emoción ni admiración por ella. Sólo un quedar en suspenso en el exceso del horror, una fascinación por un vestido blanco que se vuelve rojo, por la idea de un absoluto desgarramiento, por la evocación de un silencio constelado de gritos en donde todo es la imagen de una belleza inaceptable.
Como Sade en sus escritos, como Gilles de Rais en sus crímenes, la condesa Báthory alcanzo, más allá de todo límite, el último fondo del desenfreno. Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible.
(Alejandra Pizarnik fragmento de "La condesa sangrienta", 1971)




Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy entre otros, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal.

Flagrante


(Del ant. part. act. de flagrar; lat. flagrans, -antis).
1. adj. Que flagra.
2. adj. Que se está ejecutando actualmente.
3. adj. De tal evidencia que no necesita pruebas. Contradicción flagrante.
en ~.
1. loc. adv. En el mismo momento de estarse cometiendo un delito, sin que el autor haya podido huir.
(La imagen fue la primera que aparece al googlear la palabra FLAGRANTE)

lunes, octubre 23, 2006

A story about dreams


Once upon a time there was a little girl named Mae. Her days were full of joy and fun,supported by her loving family.
Her only and most willingness dream was to fly. She wanted it so badly that one day a tiny little fairy came into her bedroom to make her wish come true. The little girl saw a small light around her face, and woke up. At first, she stared at this incredible creature, and thought she was in the middle of a beautiful dream! But, as she touched her, she realised that it was not a dream! It was real.
Mae felt a lot of things at that very moment: were her illusions about to be concerted? She begun to ask the little fairy what was she doing there, and what her purpose was. Did the fairy answer to the little girl’s questions? Indeed she did! But she answered them in the most amazing way: with tears of joy, she began to fly all over the place, carrying Mae in her arms…they floated away with the breeze as their companion, and the fairy’s enchanted gorgeous wings were fully opened to her. They laughed together, all the way through the sky…and Mae was feeling such happiness, that she did not realise that she was far away from home. So far away...and she never came back.
Later that night, her parents founded her little body lying on her bed. They felt sad and happy for their daughter because although it was a very difficult moment, her painful illness was finally over. And she had the most beautiful and peaceful smile on her lips, like the smile of someone who has made its dreams come true.

sábado, octubre 14, 2006

Oxford tour

Alguna vez supe recorrer y beber en el pub donde Tolkien escribió El Señor de los Anillos, mientras degustaba una pinta de cerveza inglesa junto a su amigo Lewis Carroll, quien escribía por entonces otra obra magistral: Alicia en el país de las Maravillas. También pude conocer los interiores del colegio que sirvió de escenario para el grandioso Hogwarts de Harry Potter o escuchar una banda local prometedora, tanto como prometiera alguna vez Radiohead, en el mismo escenario. Aquí, una muestra arbitraria de un paseante que, al igual que yo, caminó por las callecitas de Oxford y se enamoró de la arquitectura de los Colleges de la prestigiosa Universidad, algún día de algún año.

viernes, septiembre 29, 2006

Reconstruyendo la mila



Es una verdad culinaria conocida por todos que la milanesa es una de las comidas de más sencilla preparación. Pues bien, no para todas las personas. Todo un hallazgo: ayer por la tarde encontré en mi mente pensamientos que giraban en torno a la cocina; recordé olores y momentos de mi infancia que me contaban historias de milanesas y cebollita de verdeo. Como algunos sucesos insospechados que acontecen en mi vida, me vi envuelta en deseos irrefrenables de concretar un –siempre- malogrado objetivo: preparar milanesas (con puré de papas).
Había en el aire una sensación de gourmet. Un compañero de trabajo me dio el empujón final: “es fácil”. Con esas palabras de aliento me sentí segura como para emprender la odisea. Camino a casa elaboré una lista de potenciales ingredientes para milanesas. Anoté: pan rallado, huevo, sal, perejil y cebolla de verdeo (curiosamente, este último componente que me resultaba tan familiar, fue victima de varias caras de asombro cuando comenté que le había puesto esta tipo de cebolla; para mí, era seguro que iba). La carne, elemental. Nunca sé cuál corte de carne va con qué comida, y vuelvo locos a los carniceros con mi actitud indecisa frente a los escaparates. Pero esta vez se salvó el viejito de la vuelta, porque ya tenía lista en el freezer, gracias a la generosidad de mi papá que hizo las “compras del mes” en su paso por la city. Entonces, envalentonada a más no poder, cuando llegué a casa retiré la carne para descongelarla. Eran las 7 y media de la tarde y mi alma se debatía entre mi nuevo llamado divino por la cocina y el inminente veredicto en el juicio a Etchecolatz. TN obtuvo unos minutos de mi tiempo pero mi Pepe Grillo interno me repetía: “no hagas lo de siempre. Terminá algo de una vez por todas”. En Mitre escuché que según un estudio de una universidad de no sé donde, de cada 25 personas, 1 escucha voces y eso afecta positivamente en sus vidas. En fin, me dirigí al supermercado oriental de turno y me hice de las cosas mencionadas. Agregué a último momento una manteca para el puré. Y un bocadito Cabsha.
Ya de regreso en mi laboratorio gastronómico, me di cuenta que el libro que pensaba consultar no traía recetas para milanesas. ¿Por qué se llama “Recetas básicas” entonces? Decepcionada, pensé en escribir una queja a la editorial pero rápidamente noté que se trataba de una edición más bien antigua y eso me aclaró el panorama. Me daba mucha vergüenza preguntar cómo preparar una milanesa por el msn a mis contactos. Aquí llegué a otra encrucijada: seguir sola o esperar a mi hermana. Etchecolatz sentenciado a perpetua. Algo debe indicar. Tomé una decisión, algo extraño en mí por estos días, y opté por arriesgarme y ganar. O al menos eso había escuchado. En plena preparación, no sabía si poner 1, 2 o 3 huevos. Opté por 2. Piqué perejil (tampoco sabía si iban solo las simpáticas hojitas o también el cabito) y cebolla de verdeo (mismo problema existencial: ¿qué parte va?) y lo uní al huevo. Salpimenté y metí la carne en el bowl. Me parecía recordar que existía un adminículo para golpetear la carne y ablandarla, pero no lo encontré ni siquiera en mis pensamientos. Luego lo que ya deben saber: prendí el horno, esperé un rato mientras se calentaba y me dediqué al pan rallado y eso. Estuve mucho tiempo intentando una uniformidad en mi preparado, porque cuando llegó mi hermana estaban dando Montecristo y siempre es tarde. Pero el cansancio no iba a opacar mi alegría al momento de servir el producto de mi incursión en el universo de las comidas: feliz, me senté a degustar " mis hijitas", como las llamé, e instantáneamente me sentí mal con la calificación, con lo cual me desplacé mentalmente hacia nuevos y oscuros rumbos, solo olvidados por el aroma a milanesa. La sentencia final la dio mi hermana: estaban buenísimas. Me faltó un huevo más a su criterio y un poco de sal, pero lo mismo me felicitó. Mi cara lo decía todo: me habían puesto 10 en un área hasta entonces inexplorada por mí. Brindis de campeones a mi salud. End of story. Ah…sí, me olvidaba: el puré lo preparó ella.

domingo, agosto 06, 2006

La pálida

“Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.”
Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.

viernes, agosto 04, 2006

Misión: Ferrer

Misión: Ferrer

El taxista me pidió veinte centavos porque no tenía para darme vuelto. Cuando abro la billetera, con la premura de bajarme ya del auto, se me caen las monedas, todas las monedas, como un mal augurio de los eventos por venir.
Luego de entregar el parcial –seguro-que-lo-desapruebo- de teorías del fucking estado, me dirijo sin ganas hasta el subte línea B (la roja, según mi escala de recuerdos), puteando porque me acuerdo que tuve que pagar casi diez pesos por la impresión del examen en el único locutorio que encontré abierto en mi barrio, sí, aquel locutorio al cual yo había jurado no volver a poner mis pies ever again, el del viejo de mierda que me echó una vez. ¿Por qué tanta plata? Porque, según él, yo “oprimí varias veces la tecla imprimir” con lo cual, me quedé con dos copias y media de mi parcial. ¡Qué placer!
Continúo mi camino hasta la sede de Ramos Mejía. Sí, porque encima de todas las desavenencias, la materia se cursa en la sede de Tucumán. Cuando llego, me fijo en la ventanilla esa de planta baja que siempre te atienden re mala onda y que no sé qué corno es....me doy cuenta que tengo las aulas colgadas en un gran papel al costado de las ventanilla, así que sonrío como si nunca hubiera asomado mi metida nariz, y leo solita sola. Corroboro mis sospechas: los teóricos se siguen dictando en las aulas del cuarto. Subo por ascensor porque las botas que tengo puestas, las cuales me dijo el podólogo que no use más, me provocan un cierto malestar en mi dedo herido y no tengo ganas de subir escaleras. Me siento afuera del aula, en un banco de esos rotosos que siempre están abandonados por los pasillos; me recuerdan a los perritos callejeros, porque siempre están por ahí. Espero una hora (luego de comprar un apunte que intento leer), hasta que reconozco una cara: es mi profesor de Seminario de Diseño Gráfico y Publicitario, sí señores, es Gustavo Varela! Helo aquí, mi nuevo profesor preferido. Me le animo y le suelto conversación; él acepta gustoso. Entre otras cosas, charlamos sobre los resultados de los parciales que nunca nos entregó, y me confirma que mañana nos dará las notas. Me pregunta mi apellido, comisión en la que curso, etc para ver si se acordaba de mi nota. Cuando le respondo, él pone una cara rara y me dice que no me quiere desanimar, pero que le parece que estoy dentro de los que les fue maso. “No –pienso - no me desanimás, me super desanimás!”. El teórico ha finalizado.
Con los ánimos vapuleados y mucho calor provocado por mi bufanda de lana de llama, me interno en el sauna de la clase, mientras espero que los alumnos salgan a tomar aire antes de las dos horas que les quedan de teórico-práctico. Veo al chico de pelito lacio que tanto me gusta, que va a pasar al lado mío por la puerta. Me ignora, lisa y llanamente.
Diviso a Ferrer; está fumando un cigarrillo, mientras sonríe cuando ve a un viejo amigo (Varela). Lo observo y pienso qué flaco y desmejorado está; elaboro todo tipo de absurdas hipótesis sobre su persona, su vida, su estilo de alimentación y las neuróticas noches de escritura que lo deben dejar “hecho una piltrafa” como está. Espero un ratito nomás, total, ya había esperado tanto. Finalmente me acerco. Lo rodeo como un cazador a su presa; establecemos contacto visual y luego él me hace un gesto acompañado por su cabeza, como preguntándome qué quiero. “Tenés un minutito para hacerte un consulta?” suelto, tímida. “Sí, esperá un rato” me dice. Espero. Mientras escucho a Gustavo (Varela) que le cuenta que estuvo a punto de invitarlo al cine, a ver una película, pero que no estaba seguro de que se fuera “a copar”, entonces fue solo. “Y no sabés que genial la película, al final resultó una joyita, Casi hermanos se llama...”. Ferrer lo interrumpe para acercarse a mí y escucharme. Le planteo la situación y ahí me largó el rosario entero: qué cómo había esperado tanto tiempo para rendir, que era mi obligación como estudiante rendir a tiempo las materias y prever si se me va a vencer un final y que tengo que aceptar las consecuencias, bla bla bla. Atónita, pensando si es efectivamente Christian Ferrer, el anarquista, quien está diciéndome esas palabras, o si un espíritu académico que lo acaba de poseer y necesito discar el 0-800- EXORCISTA, lo miro y le explico que tuve que recursar Comunicación II, etc etc. Le hablo de la posibilidad de rendir la materia en julio, sin anotarme en el sistema y me vuelva a recontra re cagar a pedos. Lo peor de todo: Gustavo (Varela) estaba ahí! Me moría de vergüenza. Mal, muy mal, sentía que mis coordenadas espaciotemporales estaban cambiadas, no sé. En fin, que me sermoneó y me mandó a recursar. O a escribirle un mail a ver si me da otra respuesta, pero que “es tu obligación rendir en tiempo y además yo no te puedo guardar la nota”.
Eventos desafortunados, una tarde de verdades inaceptables. Mi conclusión: la voy a recursar con Gustavo (Varela). Y por ahí mañana voy a ver esa peli que tanto le gustó!

Exposición

El humo del cigarro dibujaba un espiral blanco contra la ventana. Miré el reloj de la pared contigua y me alarmé: se acercaba la hora. Ni un minuto más, ni un minuto menos; este asunto no podía esperar. Me lo habían encomendado personalmente. Me pregunté si mi amigo se habría retrasado… ¿era posible que algo le hubiera sucedido? Siempre se preocupa por ser puntual. Pasaron los minutos y nada ocurría. Podía escuchar los latidos de mi corazón, que iban más rápido que el conteo de mi reloj. Comencé a inquietarme, esta vez de manera evidente, acompañando mi nerviosismo con un movimiento incesante de mis pies contra el suelo. De repente, en medio de la angustiante espera, alcancé a divisar una luz que provenía de la ventana del edificio de enfrente, una luz titilante que simulaba algún tipo de señal. Avezado por la rutina, decidí encaminarme hacia esa seña que sospechaba un código entre pares. Conté los pisos y memoricé la ubicación del departamento. Afortunadamente para mí, eran pocas escaleras (el ascensor no era una buena opción cuando la situación parecía sospechosa). “Por esta vía se pasa desapercibido”, pensé.
Al llegar, esperé un tiempo prudencial junto a la puerta, oyendo los posibles indicios de alguna trampa. Cuando hubieron pasado algunos minutos más, y con el terreno de mis dudas despejado, me decidí a golpear suavemente. La puerta se abrió, revelando la asustada cara de mi colega que inmediatamente se llevó el índice a la boca y me dijo “rápido, me siguieron hasta acá”. Sumido en una paranoia interminable, me dediqué a escucharlo mientras me relataba los hechos: “fue todo tan rápido…no tuve tiempo de avisarte. Me llevaron hasta un rincón y me obligaron a revelarles información. No sé cómo aguanté, me tenían amenazado”, explicaba impaciente. “les di una pista falsa, de un hotel alojamiento donde también exponen artistas, y se lo tragaron confiados. Supongo que en este momento dos de “los tipos” que me tenían por los brazos deben estar ahí. Los otros dos que miraban desde lejos me siguieron hasta aquí. Por eso entré a este departamento que ya había usado en otra oportunidad. No quería guiarlos hasta vos”. “Hiciste bien”, asentí, “pero hay algo que necesito saber… ¿qué pasó con la obra?”. Transpirando, con los nervios destrozados, esperaba conocer el destino final de aquél cuadro que debía estar en mis manos para esa hora. Me explicó que había logrado escabullirse en la muestra, haciéndose pasar por un organizador de la misma, y había removido la pieza de la sala, al mismo tiempo que colocaba en la entrada una cinta de clausura, con faja roja y blanca incluida. Luego, se había llevado el cuadro con él, a un lugar seguro. Un rato más tarde, “los tipos” lo habían agarrado. “Buen trabajo”, le dije. “ahora queda esperar que las autoridades den explicaciones por la censura de la obra. El objetivo está cumplido”. Más tranquilo, le expliqué cómo saldríamos de ese sitio sin ser vistos. Mientras bajamos por las escaleras de emergencia, me animé a preguntarle: “¿cuál es el lugar del escondite? Debe ser muy bueno para que "los tipos” no lo encuentren”. “Efectivamente – me aseguró- el escondite es soberbio, improvisado pero eficaz. Ya te lo revelaré a su debido tiempo. Por ahora, el secreto está a salvo. El mensaje jamás será revelado”.